Muy lindo lo de anoche. Una conversación improvisada, y son precisamente ésas las que suelen ser más valiosas.La verdad nunca creí que diera la impresión que busco dar en tal magnitud, que la gente percibiera en mí cosas que ni yo sé que poseo, que vea una evolución a tal escala de poder hallar casi dos personalidades distintas en mí desde un par de años atrás hasta del día de hoy. Por ejemplo, esa ternura que dos personas me dijeron ayer que tengo, no pudo ser argumentada con hechos concretos (pese a que una de esas personas me dijo que se me notaba en la mirada), sino que sólo se percibe a través de mi presencia: es muy grato y satisfactorio saber que uno logra irradiar sensaciones y mejor aún inconscientemente, es decir, de por sí eso es inherente y para mí, al menos, tiene un valor infinitamente superior a alguien que busca causarlo.
Como le dije ayer a la "miss", y como también cierta gente que me ha ido conociendo sabe, esta persona que soy ahora, el Diego que ven y oyen cada día se ha ido forjando poco a poco y fundamentalmente con un afán: el de la "unicidad". Esta palabrita se me hecho muy recurrente a la hora de describir mi forma de ser, y es que he buscado que en cada cosa sensible que provenga de mí se pueda hallar un rastro que indique que soy yo quien está hablando, escribiendo, cantando, etc.: mi modo de hablar, con ese acento extraño y algo siútico, quizá; mis palabras algo rebuscadas o mi perorata agobiante intentan marcar diferencias, dejar huellas; similar cosa ocurre con cierta desfachatez que me han dicho que tengo al momento de decir cosas que a un mortal cualquiera le provocarían aterración, y que a mí ni siquiera me despeinan. Quizá este último caso puede verse como algo negativo para el resto, pero a mí me ha servido como cierto ejercicio que me ha ayudado mucho a constituir quien soy ahora: me ha otorgado seguridad y he aprendido a no aterrorizarme ante un panorama adverso, sino que conservar la calma, no sonrojarme y tratar de resolver la situación como se debe, algo así como causar problemas para resolverlos uno mismo (inténtenlo, verán que sirve).
De paso, muchas gracias a aquellos que denotan en mí lo que pretendo mostrar, pues no saben lo gratificante qué se siente cumplir con las expectativas de uno mismo.
Yo y mi unicidad...




